El cuerpo de los símbolos – Teresa Gancedo

El cuerpo de los símbolos – Teresa Gancedo

15.02.2024 — 13.04.2024

La galería RocioSantaCruz se complace en presentar “El cuerpo de los símbolos”, exposición de la producción tardía de la artista Teresa Gancedo (León, 1937), a medio camino entre el surrealismo y lo objetual.

Cuando Linda Nochlin se interrogó a sí misma, ya en los albores de la década de los 70, Why have there been no great women artists? (¿por qué no ha habido grandes mujeres artistas?), se preguntó, ante todo, sobre el rol de las grandes -y ausentes- figuras femeninas en la historia del arte desde un marco globalizado. Sin llegar a entrar en detalles sobre la situación en España, Nochlin puso en evidencia una de las realidades más arraigadas en la creación artística. Y es que, ya en los setenta (y todavía hoy), resulta menester reconsiderar los roles y expectativas tradicionales impuestas a las mujeres. Con todo, criticar la noción de genio que históricamente ha entorpecido a quienes se dirigían en femenino a una canónica y caduca historia del arte fue primordial a finales del siglo pasado, y lo sigue siendo a principios del actual.

Hoy día Gancedo continúa pintando, derrumbando así las percepciones hacia las mujeres aún y habiendo pasado décadas desde que iniciara su producción artística. Una actividad centrada en el lenguaje plástico de la pintura que no abandonará siempre y cuando tenga una habitación propia, un lugar donde dialogar con Virginia Wolf y su conceptualización sobre los obstáculos que las estructuras patriarcales emplean para, cada vez con menos éxito, arrebatar la autonomía de las mujeres y entorpecer su desarrollo creativo.

Uno de los grandes hitos en la carrera de Teresa Gancedo fue la selección de su obra para la exposición “New images from Spain”. Con este comisariado, Margit Rowell concibió una de las exhibiciones más destacadas de los años 80, convirtiendo a Gancedo en una de las primeras mujeres, junto con Carmen Calvo, en exponer en el Museo Guggenheim de Nueva York. Dicha histórica exposición, considerada como una de las retrospectivas más importantes para el devenir de la pintura española, proclamó una de las tesis que posteriormente definirían el principio de la década: lejos de la vetusta dictadura franquista que asoló España, la escena artística del momento se alejaba de la “agresividad española” y se focalizaba en una nueva línea donde reinaba lo poético, lo conceptual, lo objetual o incluso lo simbólico u onírico. Una exposición, a fin de cuentas, que destacó por ofrecer una imagen de España apta para su proyección internacional, además de enfatizar una madurez creativa paradójicamente propiciada por el aislamiento franquista ante la vanguardia internacional.

Pero la historia es la que es, y ya en 1982 el retorno a la retórica plástica fue inevitable. La Documenta VII de Kassel comisariada por Rudi Fuchs, o situándonos en España el advenimiento de ARCO’82 de la mano de Juana de Aizpuru, así como las exposiciones “1980” o “Madrid D.F.” (ambas oficiadas por críticos pictóricos a la cabeza), reafirmaron una vuelta a la poética pictórica definida por Gancedo que nunca abandonará. Nos situamos ante una figura permanentemente comprometida con su obra, alejándose de las prácticas que, enmarcadas en lo que Simón Marchán una vez definió como “nuevos comportamientos artísticos”, pretendían apartar la pintura del relato hegemónico.

Cartografiando una producción sinigual, la artista ha ido oscilando por una serie de formalismos aglutinados en su última producción, presentes en galería RocioSantaCruz. Desde los ochenta -cuando su obra se tornó gestual, poderosa y definida por una vibrante paleta de colores o una influencia directa de la arqueología (como arcos, nichos, ruinas, pavimentos, muros o altares)-, hasta los noventa -momento en el que su madurez artística acabó por definir la marca personal que nos permite reconocer a Gancedo-, la muestra “El cuerpo de los símbolos” exhibe cuadros definidos por una madurez vinculada a un simbolismo y misticismo personal.

El resultado final deriva en una subjetividad a partir de la cual indagar en la psique colectiva, en las imágenes y los cuerpos simbólicos que conforman la historia del arte en un ejercicio de autoreferencialidad constante. Tanto la vertiente religiosa partiendo del barroco, como lo contemporáneo de Duchamp y su definición del ready-made de principio de siglo, se encuentran presente en las temáticas y soportes de las obras de Gancedo o, yendo más allá, en la incorporación de artefactos, objetos y otros cachivaches que activan el sentido lúdico de la parte surreal de su obra.

En esta primera exposición de Gancedo en galería RocioSantaCruz, la artista acerca al espectador a un sinfín de cuerpos y símbolos, simbolismos de cuerpos, en definitiva, que dibujan un panorama de universos propios y experiencias vitalistas. Los bestiarios medievales, los libros de alquimia o la magia esotérica confluyen en personajes reconocibles como ángeles o incluso vírgenes en una suerte de ofrenda al pasado artístico que, guiado por el poder femenino de Gancedo, ha revitalizado las realidades posurrealistas españolas desde las postrimerías de los setenta hasta la actualidad.

Sergio Rodríguez Beltrán

 


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