Gonzalo Elvira – IDILIO

Gonzalo Elvira – IDILIO

12.12.2019 — 08.02.2020

Contar otra historia

En un año en que se cumple la efeméride del centenario de la formación de la conocida Bauhaus, escuela de arte y arquitectura fundada en 1919 en Weimar (Alemania), nombres como Grete Stern, Marianne Brandt, Gertrud Arndt, Alma Buscher, Lilly Reich, Anni Albers, Friedl Dicker, Dorte Helm, Lotte Brendel, entre muchos otros, han sido recuperados de los archivos para tomar voz y cuerpo. Para contar otra historia.

Si bien la Bauhaus se mostraba avanzada para su tiempo aplicando una enseñanza revolucionaria y experimental considerando como igual al sexo femenino, como indica la proclama en uno de sus folletos de propaganda ¿Estás buscando la verdadera igualdad como mujer estudiante?, documentos y relatos personales dan cuenta de que no fue así. Proyectos de Gonzalo Elvira (Patagonia, Argentina, 1971) apuntan en esa dirección. En Bauhaus, 1919. Modelo para Armar (iniciado en el 2011) el artista dibuja diseños ideados por las mujeres en la Bauhaus, en una suerte de reivindicación de aquellas producciones. Las piezas tridimensionales que Elvira incluye en esa serie aluden directamente a uno de los argumentos dados por el profesorado, a aquellas que aspiraban a trabajar en los talleres de arquitectura o carpintería de la escuela y eran dirigidas a los talleres de cerámica o textil, la falta de tridimensionalidad.

En la exposición Idilio, de nuevo reaparece la Bauhaus ya no a través de la escuela sino desde la vivencia de una de sus integrantes, Grete Stern. A diferencia de sus compañeras, ella pudo formarse en aquello que le interesó desde un inicio, la fotografía. Junto a Horacio Coppola, alumno de la escuela, emigraron a Argentina motivados por el triunfo del Nazismo en las elecciones de 1933. Stern trabajó como diseñadora gráfica en publicidad y para editoriales donde frecuentemente utilizaba el fotomontaje, un género que no contaba con ningún antecedente relevante en ese país. Sin embargo, donde pudo desarrollar la técnica en su vertiente más crítica fue en la revista Idilio, de la editorial Abril, editada a partir del año 1948. Pese a ser una revista dirigida a un público juvenil femenino, introdujo dos novedades entre las publicaciones femeninas de entonces: la fotonovela y la sección “El psicoanálisis le ayudará”, en ambas sorprende la calidad artística. La sección consistía en un consultorio psicológico de interpretación de sueños que las lectoras enviaban para ser interpretados. Richard Rest, (pseudónimo de Gino Germani, introductor de la sociología moderna en Argentina, y Enrique Butelman, fundador de la editorial Paidós) contestaba las cartas y Stern ilustraba los sueños por medio de los fotomontajes.

En sala la disposición de las piezas trazan un recorrido. Empezando por los dibujos que reproducen las portadas de la revista. Unas portadas que se repiten en su composición: una pareja heterosexual con actitud romántica. La primera secuencia, nos lleva al estereotipo de la figura de lo femenino impuesto por la época construyendo una identidad de mujer amable, servicial, entregada al hombre. Estas contrastan con las que vemos a continuación, los Sueños de Stern. Como figura central de esos sueños aparece un personaje femenino en situación de conflicto. La mujer representada acostumbra a ser una burguesa de clase media que padece la normativa del patriarcado. A pesar de que Stern trabajaba mano a mano con Germani sobre cómo ilustrar el sueño, era él quien ponía los títulos y Butelman escribía el texto interpretativo de los sueños, la artista tenía libertad de composición y muchas veces sus fotomontajes decían mucho más de lo que la imagen ilustraba, en contraposición a esos enunciados y textos de ellos, reducidos a expresiones con un sentido metafórico arbitrario e inocuo.

Elvira toma algunos de los Sueños y los redibuja en piedra o yeso. Este salto de material contribuye a reinterpretar esos relatos oníricos como piedras angulares, como si esas imágenes grabadas hubiesen sido la base o fundamento que contribuyeron a la toma de consciencia de la mujer contra los valores dominantes masculinos. Los sueños de cansancio, Sueños de destrucción, Sobre el abismo, Los sueños de realizaciones futuras, Los sueños de inhibiciones dan cuenta de ello, expresando los miedos, la imposición de roles, las frustraciones, los impedimentos que sufrían en aquel contexto. Tratadas como un no-cuerpo vestido, mantenido apartado de la Historia, de las transformaciones, anulado, mantenido al margen de la escena, al ámbito de la cocina o de la cama como diría Hélène Cixous.

El itinerario finaliza en una habitación, que bien podría simbolizar un consultorio. Repleta de dibujos de portadas de libros paradigmáticos del psicoanálisis de Freud, Lacan Melanie Klein, Erich Fromm…, y otros del contexto argentino como Oscar Massota o Enrique Pichon-Riviere, algunos aparecen publicados por la editorial ficticia Cerilla, imaginada por Elvira. En este gabinete la frase “el psicoanálisis le ayudará” toma un giro irónico. Y en yuxtaposición con las imágenes de las salas que la preceden adopta mayor sentido crítico por la relevancia de esa escuela en la transmisión de valores culturales patriarcales.

Como en sus proyectos anteriores la técnica formal se repite, los dibujos aparecen, en unos, como suma de puntos y líneas, en otros. Elvira reconoce en este sistema de relaciones que le gusta componer, que en relación con esta exposición todavía toman más relevancia simbólica las técnicas utilizadas. Los puntos bien podrían remitir a las agujas de los telares que utilizaban las mujeres en la Bauhaus pero también a su madre, la cual trabajó preparando telas para ser bordadas y las rayas, por el contrario, podrían hacer alusión a las fallas de impresión de la experiencia del artista en una imprenta. En una suerte de constelación familiar también aparece el padre, psicoanalista, interpretado a través de las portadas de los libros del gabinete.

Idilio es el resultado de una larga investigación y forma parte de un atlas, particular del artista, más amplio en el que diferentes momentos y personajes históricos parecen estar conectados. Un  sistema de relaciones que relatan historias no hegemónicas, sino aquellas desplazadas de manera expresa por los discursos dominantes.

En esta ocasión, a través de una revista de cultura popular, dedicada a la mujer, Elvira plantea unas cuestiones que todavía hoy nos siguen atravesando.

La práctica artística de Elvira plantea formas diferentes de discurso, un camino alternativo a la historiografía tradicional de considerar y representar el pasado. A partir de su propuesta con mapas narrativos, pósters, dibujos, pinturas, cartografías, objetos, en definitiva diversas fuentes visuales, genera pensamiento asociativo y visual; una manera de contar otra historia.

Zaida Trallero